Jai Gurudev, mi nombre es Tulsidasi, en enero del 2017 fueron tiempos de una purificación extrema, mi conmoción emocional era muy intensa y una serie de malas decisiones tomadas en ese estado tiraron por la borda la venida de Guruji a Buenos Aires.

El tour de Guruji salteó su parada en Argentina pero continuó en Brasil.

Swami Revatikaanta y Aaradhakananda sí vinieron a Argentina, y al finalizar los eventos fueron a reunirse con Él.

La noticia de que Guruji no vendría llegó tres días antes de las fechas programadas de los eventos, en paralelo mi situación financiera colapsó, deudas, una súbita baja en mi trabajo. No había salida. No tenía dinero ni para cubrir el alquiler de la casa ni de donde sacarlo, la situación era un caos absoluto. Al día siguiente de que se fueran Swami Revatikaanta y Aaradhakananda, me llaman desde Brasil:

Aaradhakananda: “Guruji dice que vengas”.

Tulsidasi: “No tengo un centavo para hacer el viaje”.

Aaradhakananda: “Guruji paga tus pasajes, pero vení”.

Inimaginable esa situación para mi mente. Dado que no soy una devota externa o físicamente cercana a Guruji nunca se me hubiera ocurrido que Él podría llamarme y menos llevarme a Él, así que conmocionada por esto compré los pasajes con una tarjeta de crédito prestada y allá fui.

Al finalizar los eventos en Florianopolis, Él me llamó y me dieron el dinero de los pasajes. Dinero con el que pude pagar el alquiler, no perder la casa y tener un margen de tiempo para conseguir un empleo. Cosa que sucedió en las semanas siguientes, dando con el mejor de los empleos en relación de dependencia que tuve. Continué en simultáneo con mi labor como astróloga y terapeuta holistica en paralelo con el trabajo en la oficina y comenzó una etapa marcada por la abundancia y el agradecimiento.

Ha sido de las experiencias más fuertes y reveladoras que he vivido… Cuando no había solución, ninguna salida e iba a perderlo todo, Guruji mismo intervino en la situación y me rescató. Convirtió ese caos en una oportunidad de interiormente entregarme completamente a Él y transformó mi vida en ese momento, dando comienzo una etapa muy diferente e infinitamente más dichosa sabiendo que es Él quien me sostiene siempre.

Jai Gurudev.

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